Efectivamente, parece que el misil de ayer podría tener un alcance largo, quizá de ocho mil o diez mil kilómetros. Llegó a mucha altura y salió de la atmósfera; eso significa que, lanzado con una trayectoria menos elevada, podría llegar muy lejos. Y también parece seguro que Corea del Norte tiene una o más bombas atómicas.
Los expertos calculan que la que ensayó en septiembre tuvo una potencia de unos cien kilotones, o sea, como diez veces la bomba de Hiroshima. Ahora queda una duda: si los norcoreanos son capaces de construir esa bomba con un tamaño pequeño. Para que el misil vuele diez mil kilómetros y acierte en el objetivo, la bomba debe ser de poco peso; si pesa mucho, podría afectar a la potencia y a la trayectoria del cohete.
Y otra duda aún más importante: cómo va a interpretar esto Trump y si va a dejar que Corea del Norte consiga un arsenal nuclear capaz de amenazar a Estados Unidos.

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